domingo, 6 de marzo de 2011

Atorada

Tampoco significa que sea ingenua, a ratos no sé que es lo adecuado,
tengo esa vaga idea de lo que se supone que debería ser, pero aún nada.
Me gusta escuchar caer las notas en los pianos,
no se parecen en lo más mínimos a mis gritos mudos en medio del día.
Tan sólo espero que no sea tan tarde,
soy una más dentro de la multitud que te dispara en la cara,
y sé que quizás estará mal,
pero quiero besarte una vez más.

Soy esquiva de besos nuevos, no suelo encajar tan bien,
y cuando los besos son malos, no vuelvo a aparecer por esa puerta,
con la tonta excusa de tomarnos unas cervezas, o fumar un cigarro,
el intruso insomnio me abraza cada noche, pero me gusta compartirlo.
No con todos, no soy de todos, y aunque no lo creas soy presa del silencio gran parte del día.

Tu que no sabes nada de mi, tu que no me esperas,
tu a quién mis labios no rozan, que ganas de que te rocen un día de estos.
Pero puedo mezclarme con el viento y rozarte cada día, a cada rato,
sin que sospeches, susurrarte al oído,
te robaré ese beso completamente mío.

Estoy atrapada entre esas noches donde tu nariz tocaba la mía,
atorada entre esa respiración nerviosa que traté de ocultar,
cuando no sabía si tocar tu mano o acomodarme en tu hombro.
Justo ahí donde no puedes encontrarme ahora.
Jamás te miento, a mi si me gustaron tus besos.

Esperar el atardecer, casi dormida,
cuando en realidad debí mirarte a esos ojos pícaros y lejanos,
pero eres tu a quién no puedo contradecir diciendo cosas que están de más.
No tiene caso dormir a tu lado, quizás todos los humanos pasan por lo mismo.
Pero no todos sólo duermen.

No soy ingenua, soy torpe y a tu lado me vuelvo una bestia.
Para tu burla constante, elige un momento y di la verdad,
odio cuando disfrutas viéndome perseguir mi propia cola,
Apuesto que te faltan palabras, estas muy lejos de esta idea mía.

Pero no te salvas de la locura, esa sucia tiene las manos puestas en cada uno de nosotros,
si gustas juego de nuevo a saltar de lado a lado,
juego a reírme de cosas de las cuales aprendí a reírme,
pero ahora bebo más rápido, aunque ya la instancia ni exista.
Tu dejas de existir, jamás debiste vivir en primer lugar.

Déjame quedarme de una vez, sino podemos pasarnos el tiempo diciéndonos no.



You are the King of pain and hurt... conozco puros hombres de ese toque, parezco vieja alegando, siempre alego es mi mejor estilo, pero no soy mañosa, osea no tanto, me río de mi casi todos los días y aunque alegue sobre mi vida, estoy segura que soy la envidia de muchos, insisto tengo una vida de locos, pero locos entretenidos.

Four leaf clover- Diana Vickers.

No hay comentarios:

Publicar un comentario