miércoles, 23 de marzo de 2011

Atlántico.

Estoy tratando de constantemente de negar al tiempo, negar las horas de insomnio que conoces bien, pero aún pareciera que te puedo oír respirar, amanezco con tu mañana, me duermo en tus tardes, pero mi mano aún no logra cruzar el Atlántico para cruzar mis dedos con los tuyos. Aún así te di mi palabra sin emitir sonido alguno, aún así no me atreví a decir adiós cuando llegó la hora de separarnos, el silencio me comprendió mucho más que todas las palabras juntas a mi alrededor.
Pero a pesar del vasto Atlántico y a pesar que mi mano no cruce tus dedos con los míos, me sostienes con más ganas de las que crees, alta y segura, sin miedo del agua esta vez, te sonrío muchas veces de las que puedes ver, te miro más de lo que crees, el Atlántico no te separa de mi esta vez, todo el mundo ahora tiene un olor nuevo, el mundo se pinta de otoño, el mundo se abriga, y yo me abrigo contigo a la distancia, sonrío sin lograr que mis palabras suenen bien, pero hoy no me importa la verdad, al menos tengo alguna nube para compartir, ¿verdad?.
Aunque no supieses leerme, estoy en cada sonrisa pícara tuya a través de los días, al mundo espero, convirtiendo mis ansias en tiempo, un reloj de arena con la paciencia más sublime que me hiciste conocer. Decirme tuya me basta para que mi mano como todos los días cruce el Atlántico para cruzar mis dedos con los tuyos.
Buenas noches mío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario