Se me hace extraño no saber cómo sentirme, hasta me río cuando simplemente no creo que esa sea la reacción correcta. Otra vez voy de nuevo caminando sobre lo que no diré, silencios continuos y esa molestia extraña de la nada, y aunque ahora te rías, yo no te cambiaría nada.
Los locos se miran, los locos mienten, los locos niegan, los locos recorren, los locos no cuentan, los locos no lloran, ¿Qué clase de loco serás hoy?. Aunque ni siquiera yo sé en que categoría quedaría, no soy tranquila y tengo mil cosas que contarte, cosas que me corroen y me recorren, cosas que se me resbalan de las manos, cosas que no quiero dejar ir tan rápido, cosas que no sé decir, cosas que no sé cómo decir. Soy una mala especie de mino, un loco mudo en su mundo de inexistentes colores, pero tampoco me miras.
Y no lo vi venir, ni siquiera lo supuse, pero igual me quede allí entre tus brazos que me soltaban a ratos, pero que a otros me sujetaron con fuerza, y no entiendo, jamás me consideré una tonta, pero hoy juegas con mi mente a sabiendas, con ganas, me derramo entre lo que no es, mi tormenta no te apacigua y hoy no te abraza.
Me paseo en una biblioteca de emociones, hojeando souvenirs, recuerdos de algo que fue parecido, buscando la palabra, el significado adecuado, sólo tengo en mis manos un autor desconocido y un puñado de locos aromas, una luna menguante y el sonido de los autos en movimiento. Me quedé con las entradas en la mano, en mi desolado parque de juegos que sola me inventé, dando y dando vueltas en la montaña rusa de la que no pude bajar.
Espejos.
No somos espejos, ni el reflejo, jamás una mis luces consiguió respuesta del otro lado, jamás imitaste mis pasos, tampoco los seguiste, y aunque diga lo que diga no valdrá la pena, me quedaré con mis labios cerrados y tratando con todas mis ganas que mi cara no me delate, tengo la experiencia que este año me regalo, de la que fuiste oyente y lector, no te decepcionaré, puedo más que tu mentir sobre algo que no existió.
Suerte.
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