No eres quieta como los martes por la mañana, ni eres suave, iluminada, ni te bañan los rayos fútiles del sol que se esconde tras cobardes nubes.
No eres mi sueño plácido, ni tampoco pausa en algún momento del día: no te soporto.Y eres cada mensaje que no llega, el frío intermitente de estos días, impaciencia ligera que invade mis horas sin escabullirte entre mis brazos. Eres una de las mejores cosas que he conocido, me encantas cuando estás quieta, plácida y completamente muerta. Te ves perfecta.
Cada curva de tu cuerpo esta pensando con ingenio maníaco, malévolo, y ese encanto escondido en cada sonrisa ingenua que sueltas en cada paso. Solía ya no importarme esas tantas veces en que desaparecias y te dabas el placer de dejarme con el resto de la cama vacía, mientras te revolcabas con que otro estúpido que no aguanto no rozar tus labios, esos labios negros de noches vendidas, esos labios que con descaro me dicen que me aman, yo ya no te soporto. Quiero a tu cuerpo sumido en sueño profundo que mis manos procuren darte, quiero a la vida lejos de tus ojos para que ya no puedan mirarme con el mejor papel que la academia pudiese premiar, te quiero desprolija de cada mentira, de cada faceta nueva, de cada personaje burlesco.
Planeo odiarte, ignorarte cada noche, cada día, tal vez cada hora, pero me mata saber que me pudieses abandonar, eres exquisita hasta tu último rincón, hasta tu olor en esta habitación de dos por dos me embriaga, pero ya no quiero despertar en una cama de lo que te sobra, con cadáveres de lo que fueron tus ayer. Y si te levanto la voz me miras con miedo, para entonces levantar esa ceja y morder tu labio inferior y hacer como que todo este teatro es sólo idea mía, como dije antes: Perfecta.
No tienes sueños propios, no tienes metas, y eso envidio de ti, tu facilidad para vivir el momento, te alimentas de cada latido de este corazón devorado, y te lo comes a manos llenas, eres asquerosa, escúchame bien maldita loca, si te quieres quedar debemos negociar algunas cosas, simples como: yo recojo tus platos rotos y tu te encargas de darme todo el placer que puedas dar, te permito que sigas bailando desnuda a la luna con esas sonatas mudas que tanto amas.
Pero no me ames, ya no me ames, ya no quiero amarte, quiero utilizarte, usarte y abandonarte, quiero beberte hasta saciarme de ti, embriagarme de ti, de nadie más que tu, y luego me iré por las calles besando a otras buscandote en sus bocas, pero ya no quiero volver.
Mirame y de una vez quedate, quiero gritar tu nombre cuando me deje ir, quiero caer en el vacío de tus faldas, perderme en tus piernas, recorrer cada camino y cada relieve de tu sendero, te quiero para mi, te quiero aquí ya sin remordimientos, sin culpas, sólo dame una línea de tu boca que sea verdad. Se te permite todo y a la vez nada, maldita locura ya no me des la espalda y dejame comprarte el alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario