me estoy volviendo adicta a esta monotonía, a esa respiración que exige tenerme a su lado,
ausente, mientras hablas, yo estoy ausente con mis manos rozando otras sábanas,
y aquí me tienes gateando a tu cama, poco me importa si la ropa muestra mucho más de lo que debe,
si muerdo mi labio y tu cuerpo se acelera de a poco, poco me importa moverme lento y cada vez mas lento,
poco me importas tu.
Y el camino a casa es nada, pero lo que no dije me mira fijo,
imposible escapar de lo que haces, me tienes amarrada con la culpa colgando de mi boca,
mi boca, esa boca que se volvió cobarde, esa boca que conociste de puro gusto,
soy una boca sin más sentido, me haces bailar entre risas que no valen la pena,
por calles que conocí, que ya no quiero recorrer, por tus recuerdos que ya no quiero míos.
Pero muerde mis labios cada vez más, róbame el aliento, llévate mi respiración,
exige más, puedo volverme una estúpida con más convicción que nunca,
y puedo no extrañar la razón, hasta que el frío de las miradas me toque,
y toque cada hilo de mi voz, y no puedo, es entonces donde simplemente no puedo,
escupir en tu cara, expandir mi ira y acabar con el ir y venir de mi adicción.
Inusual, todo es inusual y no sólo porque sea domingo, cada día juega más con mi mente,
pero ¿qué tendremos al fin? sonrisas vacías, pero sonrisas al fin y al cabo,
cámbiame el nombre hoy, mañana y quizás el próximo año, vuélveme maníaca,
quiero sostener el arma frente a ti y jugar mientras mis lágrimas caen por mi cara,
quiero reírme hasta verte asustado, mi locura alcanza para mantenernos a salvo,
confía de una vez, sostén mi mano suelta la realidad a la cual nos mantienes esclavos.
No esta mal.
No esta mal.
No esta mal.
Lo repetiré todo el camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario