jueves, 3 de marzo de 2011

Darling.

No sé bien cuando comenzó, y por qué me paré a tu lado, por qué me cautivaron tus risas lejanas, solo me paré a tu lado con mi mejor rostro coqueto.
Pero comenzó como un juego, como esa loca escapada a un lugar que no conocía, pero allí estaba yo a tu lado cantando y observando al camino mientras este se aprovechaba de mi mente sensible, se grabó con total naturalidad dentro, te grabaste dentro, y ya no me importó si no mirabas al frente, si ya sin miedo tomaba tu mano, y si nos cantábamos a los ojos locas canciones lejanas y en un idioma que no nos pertenece sino porque la cultura nos la impone, pero esas palabras nos entendían mucho más de lo que quizás tu y yo podíamos mencionar.
No me explicó porque me subí a tu auto. Por qué al final de ese día ninguno sabía muchas de lo que sucedieron, pero te reconozco que mi plan era sólo abrir la puerta y dejarte allí, pero no; tenías que tomar mi cara entre tus manos ¿verdad?.
Y tomaste más que mis cara entre tus manos, tomaste esta distancia maldita, tomaste los minutos que ellos pagan, tomaste mi complicidad, tomaste mi verdad y la guardaste dentro de mensajes que borro lentamente no sin antes releerlos, pero el tiempo es un amigo sabio, me juega muy chueco pero por algo me abandona a mi locura diaria, a mi indecisión, a mi cotidianidad que nadie entiende, y no quiero beber hoy.
Te he besado muchas más veces de lo que lo hice, me besaste, darling.
Pero esos días son tuyos, en silencio, en secreto, en la comodidad de la nada con la que nos abrazamos diariamente, de ti tengo horas, estoy a horas de ti, horas, sé que tendré miedo de volver a abrir la puerta otra vez, ¿sujetarás mi rostro contra el tuyo?.
¿Cuál era la idea?, de encontrarnos ahora, cuál sea que sea a el propósito de esta cotidianidad anormal, me agrada si aún tengo ese recuerdo pobre, ingrato, fácil y genuino de lo que no es.
Tómate el tiempo, disfrútalo, llevatelo, hazlo tuyo, úsalo, desechalo, riete en su cara, pero no me mires si escuchas esas canciones, no me recuerdes, me es mucho más fácil dejarlo ir así, yo y mi suerte nos estrecharemos las manos en algún momento, no sentiré tu olor cerca, tarde o temprano el pasado me arranca el presente mucho antes de lo que esperé.
Me encantaría decirte no te vayas.

(pero tampoco lo sabrás).

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