domingo, 6 de marzo de 2011

Bestia.

Pero para eso deberías dejar al menos que toque algo,
algo que hiciese o causase alguna diferencia, pero conozco sonrisas,
y sé que al final de día eso da lo mismo,
al final del día uno encuentra mucho de lo que no sirve,
pero si abunda el aliento embriagante del alcohol,
y también abunda la luz del día.


Podría decir mil palabras que realmente no dirán nada,
por lo que podría simplemente quedarme en silencio,
aún así todo me enmudecería, todo me taparía y un todo,
yo me volvería parte de un todo, del que no pertenezco


Me quedaría con el asco,
ese mismo asco que me acompaña a casa,
asco mental, y el arrebato que no hice,
porque a decir verdad, mi ser impulsivo comete más actos de los que tengo memoria,
no me agrada, no me agrado, aún duermo en medio de la cama.
Se siente vacía.


Me vuelvo bestia, hermosa bestia en nieblas,
esa niebla que se disipa, pero constantemente está,
soy bestia que arranca palabras que no valen nada,
soy bestia con mil pasos compartidos,
pero bestia que de noche abraza,
al fin del día bestia.


Un poco más un poco menos de lo que me arrepentiré mañana,
soy bestia hembra, la razón se pierde a ratos,
aún así me persigue, bestia y todo no soy inmortal,
bestia y todo me creo incapaz de botar el humo en tu cara.


Llámame bestia, no me avergüenzo,
llámame imbécil en la cara, no me escondo.
Esa era la idea ¿verdad?,
hay cosas que no son mi especialidad.





Más bestia que nunca. 

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