Los días me pasan en vano, me usan y me reciclan, los días pasan y ya ni los días de la semana tienen suficiente significado mucho menos las horas, las distancias me tienen pegada al vidrio de la realidad que no consigo concebir, esa realidad que no me mata, que no me lee, que no me conquista y que no me necesita, porque aunque vaya a toda velocidad cruzando parques o subiendo cerros en bicicleta, los días no me necesitan no me extrañan y definitivamente no me dejan mensajes importantes que deba releer.
¿Donde estas? ¿Donde cresta estas?
Y no uses fe como respuesta.
(eso también me lo dijiste tu).
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