Esta es una de esas noches donde el café y el pucho se me hacen necesarios. Tengo ese loco, invasivo e innecesario, por qué no decirlo, vacío de crisis existencial, imprudente, inoportuno.
Cuando debería estar leyendo aquí estoy dándome vueltas como siempre en cosas que no tienen mayor importancia, como me decía un amigo: "Tihare dedícate a ti, a que te vaya bien en la U", pero perdóname si asentí en ese momento, pero mi maníaca costumbre no logra encontrarte la razón por completo, llámalo razones muy mías, constante porfías mías, constantes perdidas de tiempo mías, yo y mi mundo de burbujas sin mayor importancia.
Yo la que debería estar leyendo cuando no sé estudiar, tengo 22 y aún no sé estudiar; y si me pones en ese concurso de: Sabes más que un niño de quinto básico te puedo asegurar que pierdo, y quizás me hundiría mucho más en esta depresión casi pausada, esa falta de voluntad constante que no soy la única en experimentar, pero se supone que uno así madura en ese aspecto al menos, ¿entonces como madura uno cuando no ama lo que hace?,
No hay comentarios:
Publicar un comentario