lunes, 27 de agosto de 2012

Cómplices

Acabamos de terminar de hablar, y me dices que repita unas palabras que así me sentiré mejor al fin de cuentas. Siento que a veces sobran las palabras y nos hace falta mirarnos, mirarme, y como el tiro me salió por la culata, porque ya no soy la que tiene la última palabra.

Canto lo más fuerte que mis paredes me permiten, y repito las mismas canciones buscando excusas entre ellas, buscando soluciones en las voces de otros, quizás ellos dan en el blanco de lo que mi boca no puede pronunciar. Pase de extrañar con mis ganas a no extrañar en lo absoluto y volverme una boca de lo más cínica e hiriente, al fin de cuentas si de extrañar se trata me extraño a mi misma, a esa dulzura con la que solía ver la vida, con esa soltura de palabras e ideas que se me escapaban, cuando era yo, cuando me creía algo que no era, y ahora que lo soy me arrepiento.

Y hablar volver a hablar, no tengo palabras y no puedo hilar ideas completas porque prefiero distraerme en locas imágenes que se me ocurren, entre las sábanas de amores platónicos y en cómo sería ser soltera de nuevo, no te confundas porque no lo extraño, sólo entre tanta mierda me perdí, me bañé en ella, me dormí en ella y al fin de cuentas cuando ya no podía más te diste cuenta pero quizás soy yo la que se acostumbro. Busco excusas para escribir, te tomo excusa para escribir, pero no tengo páginas sino lineas entrecortadas y sin puntos finales.

Perdóname la inseguridad y locura entre las lineas me carcomen, la rabia, el desenfreno y las sonrisas cómplices me hacen falta tanto como no las necesito.

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