Tengo un hoyo gigante que llenar, un hueco enorme dentro del pecho y un disparo certero en la cabeza, tengo tus palabras y las mías dentro de un ring de boxeo atacándose cada vez con más fuerza, tengo la rabia e impotencia de saber que tengo la razón y que cada silaba que pronuncias es mentira.
Tengo la razón y la poca vergüenza para perseguirte, para negarte, tengo el derecho de embriagarme si tu supervisión, tengo armas y tengo la humillación con la que me quede callada cuando apretaba las llaves de la casa en mi mano, tengo los pasos de ida y vuelta, tengo tus miradas de hastío y tengo el rechazo del resto a tu persona, tengo un total igual a cero de razón dentro de tu mundo, tengo lágrimas y cigarros manchados con labial, tengo las miradas del resto y no la tuya, tengo tu rechazo por unos cuántos días cuando insistes en culparme de tus inseguridades, de mis errores ingenuos y necesarios porque son lo que soy.
La rabia se retira por la puesta delantera, te callas para mirarme y sonreírme tengo tus pasos de vuelta buscándome tengo tus besos y te tengo a ti, incomprendido sometido a la soledad que te arrastra constantemente, tengo la certeza de entenderte porque cuando uno esta solo se acostumbra a ese lugar y todo allí sin los demás es más cómodo.
Tengo tu respiración, y tu imagen mientras duermes, tengo mis manos sujetando tus entrañas y apretándolas donde más duele, tenemos la habilidad de despedazarnos sin remordimiento alguno, pero tengo las noches que me concediste y sus tardes donde me fumé los recuerdos las penas, donde me fumé tu sombra que me acosaba y rechazaba nuevamente, tengo más de lo que crees, tengo cuando no quiero tener, me tienes, me dejas para volverme a tener presa de ese demonio que te carcome, mis demonios no pueden contigo, mis demonios se esconden detrás mío y ya no puedo escupir en tu cara.
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