Me he pasado la tarde a oscuras, durmiendo en pausa.
Hoy no siento nada, la verdad sí, pero no se como ponerlo en palabras, últimamente soy pésima para ellas, pase de ser presa a ser cazada.
Me revuelco en eternas conclusiones que son tan mías como externas, mías sin pronunciarlas.
Y no quiero mas que una botella y unos cigarros, quiero el tiempo, ese tiempo que solía ser mío cuando podía perderme por días donde tampoco estaba cómoda y tampoco era feliz, donde las horas no me invadían, me pertenecían, sucias asquerosas y simples, mías para manosearlas, miras para desecharlas.
Para desecharme nuevamente.
Y te acercas y te vas continuamente, a pesar de que ahora ya no soy parte de la tormenta, ahora soy yo la que la ve desde afuera.
La que se ríe a ratos del espectáculo y de tu pequeño estúpido escándalo, la que te llora porque fui tan tuya y no te diste cuenta para volver a mirarte con rabia, otra vez esa imagen que odias de mi y tu mismo te provocas, pero no puedo confiar, no logro confiar y bailo nuevamente en mi tormenta donde no eres bienvenido y donde te matare si pones un pie dentro.
Formas pequeños juegos con mis emociones entre tus manos, se te escapan y dejas caer algunas y ahogas otras, no quiero verme llorar de nuevo, no quiero este tipo de noches, no quiero a esto que te empeñas con traer de vuelta, no lo quiero llévatelo y ahógate a ti mismo con la misma mierda que me obligas a tragar.
Ahógate solo, déjame refugiarme sola, en la curva de los labios de mis propios labios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario