miércoles, 23 de febrero de 2011

Mente

Es simple: No me cerrarás la puerta en la cara, no puedes negarme pero si puedes sonreírme coquetamente otra vez, ¿verdad?.
Ahora es cuando se supone que forcejeo contra tu ansiedad estúpida de intentar ser cada día más ezquizofrénica, eres egoísta, eres un mundo de posibilidades infinitas,  cada nota que mi guitarra no tocó, eres lo que jamás quise y por sobre todo siempre busqué, mi gusto enfermo de bloquearte cada día, mientras otros me incitaban a besarte pasionalmente, y no. No eres en lo más mínimo terrenal, pero tienes un sonrisa exquisita, y la facilidad de abandonarme a tu gusto, la libertad de crear y destruirme sin más, tienes tus garras, lejos el felino más astuto que conocí; entonces ¿cuál es la verdad?, la que quieras ver, la que busques poseer, la que cada noche embriagas, esa verdad que no puedes pronunciar, cobarde incapaz de amar, ámame a mí y sólo a mí cuando no te pidan explicaciones, cuando nadie te este viendo, robate mi ansiedad, mis besos, robame a mí. (continuamente, exasperadamente).

No hay páginas sin ti hoy aquí, no hay tinta que ensucien mis manos, sin ti no extraño nada eso aquí.
Querías mi declaración, me querías violenta, cuando menos me lees, me tienes atada; aquí.

(aún salvo mis mejores palabras para ti).

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